UNA PROPUESTA ÍNTIMA QUE FUSIONA FOLCLORE Y RAP.
Impregnadas del folclore argentino y alimentadas por las batallas de rap, las canciones evocan el espíritu acumulativo de los siglos
A los 19 años, el artista argentino Milo J estrenó su Tiny Desk para NPR con un set que convierte el escritorio más visto de la música global en una mesa de mate, raíz y memoria junto a la murga uruguaya Agarrate Catalina.
Hay una convicción que atraviesa toda la obra de Milo J, y este hito en su carrera no hizo más que reafirmarla. En su Tiny Desk para NPR, el argentino armó una mesa donde se sentaron, en clave de chacarera y de murga, las voces que vienen viajando hace décadas por el río de la canción popular latinoamericana.
Es una reunión que también trae la voz, la poesía y la potencia de Milo J habitado por una multitud de sonidos y testimonios. Es una reunión de noches, de leyendas, de guitarras, de pensamientos, de amigos, de miradas, de cicatrices, de carcajadas, de fastidio, de lo que ama, de lo que duele y de varias generaciones herederas de historias que nunca dejaron de hablar y de cantar.
En esa mesa larga se sientan también las almas que el disco convoca: Mercedes Sosa, Hamlet Lima Quintana, Violeta Parra, Canario Luna, Jaime Dávalos, Totó La Momposina, junto a contemporáneos como Trueno, Nicki Nicole, Yami Safdie, Paula Prieto, Radamel, Akriilla, Imbal Comedi, y referentes de otra generación como Silvio Rodríguez, Soledad, Cuti y Roberto Carabajal y la propia Agarrate Catalina. Una ronda de mate que dura un disco entero —y que ahora suena, también, en el escritorio de NPR.
El Tiny Desk no marca solamente un hito en su carrera: marca un gesto. El de un joven artista que decide usar su lugar más visible para cantar el linaje. Para hacer aparecer, en el corazón de NPR, a una Argentina y a una América Latina que pocas veces llegan a esa cámara con semejante nivel y dignidad.
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