DESPUÉS DE UNIR A BOLIVIANOS CON BOLIVIANOS.
Durante 21 días, hospitales móviles, ambulancias, médicos, estudiantes y ciudadanos recorrieron tres departamentos en una movilización nacional de salud y solidaridad.
La Caravana de la Hermandad regresó, a Santa Cruz de la Sierra con un mensaje que trasciende las cifras: Bolivia conserva una profunda capacidad de unirse, compartir y ayudar cuando la necesidad supera las diferencias.
El recibimiento se realizó en el Hospital Universitario Martín Dockweiler, el mismo lugar desde donde la caravana partió el pasado 9 de julio.
Durante 21 días, la movilización recorrió Cochabamba, Oruro y La Paz con doce hospitales móviles, diez ambulancias, medicamentos y alimentos.
La caravana partió con veinte toneladas de ayuda y superó las cuarenta y siete toneladas distribuidas gracias a los aportes que fue recibiendo a lo largo del camino.
Sin embargo, para sus organizadores, el resultado más importante no puede medirse únicamente en toneladas, consultas o kilómetros recorridos.
“Esta caravana regresa después de haber unido a bolivianos con bolivianos. Eso es lo verdaderamente importante”, afirmó el Dr. Javier Martín Dockweiler Cárdenas, presidente de la Corporación de Aquino.
Dockweiler señaló que, lejos de la confrontación que muchas veces domina el debate público, la caravana encontró comunidades dispuestas a ayudar, familias que compartieron lo poco o mucho que tenían, empresas que hicieron aportes y ciudadanos que se acercaron espontáneamente.
“En el camino no encontramos una Bolivia dividida. Encontramos una Bolivia cansada, golpeada por la crisis, pero todavía profundamente solidaria. Encontramos personas dispuestas a tender la mano sin preguntar de qué región venía el otro, cómo pensaba o a quién apoyaba”, manifestó.
La Caravana de la Hermandad fue impulsada por UDABOL, la Fundación Martín Dockweiler y el Hospital Universitario Martín Dockweiler como respuesta a las consecuencias económicas y sociales de los 51 días de paro.
La Universidad destacó que la misión no pretendió sustituir a ninguna institución, sino demostrar que también desde la educación superior se puede actuar, movilizar recursos y llegar directamente a la población.
“La hermandad no fue solamente el nombre de la caravana. Fue lo que encontramos y lo que construimos durante todo el recorrido”, concluyó Dockweiler.


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